Recuerdo… los equipos de fútbol a quienes “les he ido”

América, Pumas y Atlas
Mi historia como aficionado al fútbol comenzó en 1982, cuando coincidiendo con el mundial de fútbol de España, llegó a la ciudad de Ensenada, Baja California la señal del canal 2 nacional de Televisa.
Hasta entonces, solamente se veía el canal 23 local y me imagino que no había nada interesante en él (además de que yo era más chico y casi ni me acuerdo). Por esas fechas supe del fútbol mexicano y “le iba” al América. ¿Por qué? Me imagino que porque eran las épocas de águilas gordas y ganaban todo lo imaginable.
Cuando jugaba al fútbol siempre “era” Zelada, Batata, Outes o Brailovsky. Clásico niño que cuando llevabas el balón ibas hablando solo: “La controla Batata, se quita a uno, se quita a otro, tira y… GOOOOOOL!!!!”.
Así fue hasta la final en la que gracias a una cínica actuación arbitral el América le “robó” el campeonato a los Pumas. Ese día mi orgullo americanista se fue a los suelos.
No podía presumir un campeonato robado y a mis doce o trece años decidí que le iba “a ir” a los Pumas, porque los Pumas eran buenos y el América malo. Solamente ganaba con la ayuda del árbitro.
Ingresé a la preparatoria 6, de la Universidad de Guadalajara y sin dejar de “irle” a los Pumas, los Leones Negros de la UdeG recibían mi apoyo moral. Recuerdo que para unas finales se enfrentaron entre ellos y yo asistí al Estadio Jalisco (sin mi playera ni bandera ni nada).
Todo iba bien hasta que… los Pumas se fueron a Televisa.
Ese día fue mi segunda decepción futbolera en la vida. ¿Cómo era posible que ellos se fueran a Televisa? Se habían ido al lado oscuro de la tele. Así pues, dejé de “irle” a los Pumas y me quedé varios años sin “irle” a algún equipo en especial, aunque siempre seguí apoyando a equipos que me caían bien y contaban con mi apoyo moral (El Puebla de Aravena y Poblete, así como el Morelia dirigido por la Tota Carbajal, donde jugaba Juan Carlos Vera).
En 1997/1998 comencé a chatear por internet, usando el mIRC. Así conocí a mucha gente de mi ciudad y de otras partes de México. Comencé a ir al Estadio Jalisco a ver jugar al Atlas, como parte de una amistad que inició con “el Aclas”, otro chatero de Guadalajara.
Eran las buenas épocas del Atlas de La Volpe y en una temporada asistimos a todos los partidos de locales del Atlas. Tanto iba a verlos que de plano ya mejor comencé a “irle” al Atlas. Ahí sigo desde entonces y creo que al paso que van, me iré de este mundo sin verlos campeones.
Fui a verlos al DF en unas finales contra el Necaxa, jugando el partido en el Estadio Azul y con resultado favorable para el Necaxa.
Me tocó ver los partidos de antología que se daban cada vez que el Toluca venía al Jalisco. Me tocó ver también algunos partidos Atlas vs Chivas.
Anécdota uno: Cuando los Pumas eliminaron en el Estadio Jalisco a los Leones Negros de la UdeG, me tocó sentarme al lado de un León Negro que se quejaba cada vez que le UdeG fallaba una jugada y terminó encabronadísimo cuando terminó el partido y la UNAM eliminaba a los Leones.
Yo salí feliz del estadio, aunque no pude demostrar mi sentimiento dentro de él por temor a que me madreara el León Negro de al lado.
Anécdota dos: Las porristas más madreadas que vi alguna vez fueron unas del Cruz Azul en una visita que hicieron aquí al Jalisco. Pura morenita, morena y fea (la neta) que cantaban sin parar algo como “Les vamos a ganar, les vamos a ganar”. Eso sí, feas pero con MUCHO sentimiento.
Lo curioso es que al poco rato llegó hasta donde estaban ellas Betty Monroe (la que sale o salía en TV Azteca), porque iba a apoyar a su novio (Omar Rodríguez, ex jugador del Cruz Azul) y la verdad era una belleza (sobre todo comparada con las ranflas porristas cruzazulinas que estaban a su lado).
Anécdota tres: Cuando fuimos al Estadio Azul (en la Ciudad de México) en el partido Necaxa contra Atlas, nos sentamos entre puro atlista para sentirnos protegidos. De repente grita uno de nosotros: “¡pinches chilangos mugrosos!” y dos weyes de adelante, con camisa del Atlas voltean y nos dicen: “¿Qué pasó manitoooo? (con acento cantado chilango) Nosotros somos chilangos, pero le vamos al Atlas”.
Le contestó mi amigo: “bueno, yo decía los que le van al Cruz Azul”.
Anécdota cuatro: En un partido Atlas vs Chivas, estábamos sentados en el Estadio Jalisco en la segunda fila de la parte de abajo. Íbamos como 8 amigos y 4 amigas del chat, entre atlistas y algunos chivas. En la primera fila estaban dos weyes medios “mameyes” de las chivas (acompañados de sus viejas) mentando madres al Atlas.
En eso, cae un gol del Atlas y nos levantamos a festejar. Se comenzó a escuchar el coro en el estadio: ¡Atlas! ¡Atlas! Y los weyes de adelante se encabronaron. Sucedió algo como:
<nosotros> ¡Atlas!
<ellos>¡ Pinches mugrosos!
<nosotros> ¡Atlas!
<ellos> ¡Ya cállense culeros!
En ese momento NI SIQUIERA LE IBA YO AL ATLAS, pero nomás los estaba haciendo encabronar.
En eso, un tiro de esquina a favor del Atlas y cuando lo iban a tirar uno de los weyes de enfrente le aventó un vaso con cerveza al jugador del Atlas, con tan mala suerte que le cayó a uno de los policías que estaban dentro del campo.
El policía buscó con la mirada al responsable y nosotros, como buenos ciudadanos, hicimos una seña discreta para decirle quiénes habían sido. El policía, les hizo un ademán como de “Bájenle de güevos”, pero los weyes andaban tan encabronados que ¡SE LA HICIERON DE PEDO AL POLICÍA!
Ahí sucedió algo como:
<policía> Tranquilos, cabrones.
<ellos> Chinga tu madre wey!
<policía> ¿ah sí?
<ellos>Chinga a tu madre, pendejo
El policía NO TRAÍA WALKIE TALKIE, así que comenzó a caminar HASTA ATRÁS DE LA PORTERÍA para buscar a otro que sí trajera radio. Yo estaba entretenido viendo el desmadre porque las chavas comenzaron a decirles a los weyes “ya vámonos, ya vámonos” y los weyes todavía en plan de “me la pelan, pinches policías putos”.
Cuando el policía venía como a la mitad de la portería con el tiro de esquina los weyes por fin se dieron cuenta que ya venía hablando por el radio y señalándolos, así que se levantaron con todo y sus viejas, queriéndose dar a la graciosa huída pero… ya venían por ellos.
Resulta que estos cabrones ¡SE AGARRARON A MADRAZOS CON LOS POLICÍAS! Obviamente la llevaban de perder así que les pusieron una madriza y se los llevaron detenidos.
Al salir del estadio, todos me decían, “wey, no mames, ¿por qué se la estabas haciendo de pedo a esos weyes si andaban bien pedos y agresivos?” y yo decía “ni madres, yo nada más le estaba echando porras al Atlas. Pinches weyes ardidos”.
De repente, comenzamos a preguntar lo que hubiera pasado si se hubieran armado los madrazos y curiosamente, NADIE DE NOSOTROS nos habíamos peleado nunca. Uno de mis cuates me dijo: “yo ya estaba listo para darle una patada al primer wey que volteara a hacerla de pedo y tirarlo al foso del estadio. Eso sí, ya estaba preparado para esperar el madrazo del otro cabrón”.
Conclusión: Los policías nos salvaron de que nos pusieran una madriza (o al menos a mí).
Resultado: A partir de ese partido comencé a “irle” al Atlas.
Ni hablar, lo peor de lo peor…
Saludos.
Eso riata, no hay mejor escuela que el Atlas, ojala todos se dieran cuenta de lo falso que hay en America con sus robos…