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Me tocó ver… que cruzaran la línea entre genialidad y locura

Miércoles, 22 de Abril de 2009 El observador Dejar un comentario Ir a comentarios
Pi = 3.1416 (al menos en la primaria)

Pi = 3.1416 (al menos en la primaria)

Hace varios meses ya que me prestaron una película llamada PI, como el símbolo griego. No había tenido oportunidad de verla hasta hoy y el protagonista es un matemático que vive traumado tratando de encontrarle un sentido numérico a todo lo que existe en la vida.

Vive en un mundo de números, buscando relaciones entre ellos, series, espirales, y muchas cosas más. La película hizo que me acordara de “S”, un compañero que tuve en la Facultad de Informática y Computación.

Él era uno de los nerds del salón y sobresalía en álgebra principalmente. Había participado en olimpiadas de matemáticas a nivel local, regional, estatal y nacional, obteniendo buenos resultados.

Una de las cosas que hacía “S” para distraerse entre clase y clase era tomar un marcador y escribir en el pizarrón la raíz cuadrada de 2, con al menos unos 20 ó 30 números después del punto decimal. Yo recuerdo solamente hasta el 1.4142 y ya.

También acostumbraba escribir el valor de PI, con al menos 20 ó 30 números luego del punto decimal. Lo más que yo recuerdo es 3.14159265358 y es todo.

Poco a poco “S” iba tomando actitudes raras en clases y hacia sus compañeros. A partir de segundo semestre solíamos jugar dominó en parejas entre clase y clase. Cuando “S” jugaba, era tan raro verlo porque a pesar de ser muy simples las reglas del dominó, al menos en la parte de determinar si tienes una ficha que puedas usar o no, “S” se quedaba como trabado. Se quedaba mirando las fichas de la mesa fijamente, luego veía las suyas, luego veía a los jugadores, luego las fichas de la mesa, luego las suyas y así. Después de al menos un minuto de pausa, soltaba una risita y terminaba diciendo “paso”.

A veces, estaba sentado normal durante la clase, luego volteaba hacia alguien y sonreía, pero no era una sonrisa normal, sino media desequilibrada. En ocasiones llegamos a notar varios compañeros que hablaba solo mientras caminaba.

Para séptimo semestre (de un total de ocho), las cosas iban peor. Seguía con actitudes muy raras, entre locuaces y orates.

En séptimo semestre, en una clase de las 7 de la mañana (a la que no llegué, pero me platicaron lo sucedido), se deschavetó por completo. Comenzó a hacer ruidos raros como de avión, movía las manos apuntando como si fuera un avión con metralleta de esos de la segunda guerra mundial e imitaba el ruido de disparos de ametralladora.

De repente, el maestro le pidió que saliera y “S” se quedó como trabado un minuto o dos sin contestar nada, solamente viéndolo con una sonrisa desequilibrada.

Finalmente, salió corriendo del salón y nadie lo volvió a ver. Perdió tres años de su vida en una carrera que no logró terminar.

Lo último que supimos de él, luego de varios años de salir de la facultad fue que lo habían visto en una cadena de farmacias acomodando unas cosas en unos estantes. Lo saludaron, le preguntaron que cómo estaba y él se metió a la bodega para ya no salir.

Definitivamente, la línea que divide la genialidad de la locura es MUY delgada.

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  1. Viernes, 22 de Mayo de 2009 a las 12:34 | #1

    Órale que historia, aunque en lo que describes no se ve “genialidad”. Digo, porque es muy común que la gente memorice dígitos de PI o de algún número irracional como la raíz cuadrada de 2. Incluso hay concursos y récords. Pero de cualquier manera si puede haber sido un indicio de su problema.

    Saludos.

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